|
Siempre
me han obsesionado las palabras. Su estética, el significado,
su orden y misterio, la belleza de las mismas. Encontrar la palabra
adecuada para el momento adecuado es un don, es un milagro, es como
una ciencia, es pura alquimia.
Siempre me han obsesionado las palabras; tal vez las modelo porque
no he sabido utilizarlas. Con ellas he aprendido, he rectificado.
Con ellas he odiado, con ellas he mentido e incluso hasta he amado.
Con ellas he soñado. Que sin ellas no existo, pero con ellas
también insisto en ser mejor cada día.
El cazador de palabras, título de mi escultura. Dedicada
a quienes consiguen hacer de las palabras y con las palabras su
vida, a quienes luchan y sueñan, a quienes discurren y emocionan
y le ponen a uno la carne de gallina, a quienes observan, a quienes
denuncian, a quienes cuentan y definen con acierto, al osado, al
prudente, al valiente, a quienes enseñan y abren las conciencias
y a todos aquellos que cada día se juegan la vida por que
creen y dicen lo que piensan.
Su lanza quizás sea la conciencia, que recoge, busca y ordena,
como si de un mago se tratara. En ella las palabras se enredan y
desenredan, nos murmuran al oído, martillean la cabeza.
¡Son tantas las razones y tantas las palabras!..
Cazadores, cazadores de palabras.
Nicolás Alba (escultor)
|