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Manu,
Modelo y Maestro
Los colegas de Euskal Kazetarien Elkartea-Asociación de Periodistas
Vascos me piden que escriba unas líneas para el homenaje
a Manu que preparan con motivo del Premio Periodistas Vascos 2007.
Entusiasta me sumo al homenaje, no sin tener que reconocer primero
a Julio Flor, que es probablemente a mi hermano Javier a quien busca.
Al fin y al cabo, ellos si tienen una relación personal.
Educadamente me dice que no, que también vale lo que yo escriba.
Como quiera que para mi Leguineche es un verdadero maestro y un
auténtico modelo he ido por allí por donde él
ha desplegado mucho antes su saber hacer. Aunque lejos en el tiempo
y mucho más en el desempeño.
Como corresponsal de EFE en Guinea Ecuatorial y en Filipinas he
encontrado en su pasión por algunos rincones en donde la
historia de la descolonización española ha dejado
su huella, en demasiadas ocasiones nefasta, un cúmulo de
lecciones, que aún hoy trato de asimilar. Es precisamente
su capacidad de absorver el conocimiento, la realidad, y por supuesto,
su narración, lo que siempre me ha maravillado, y ni de lejos
consigo emular.
La tribu fue para mi un verdadero descubrimiento, no
por la descripción del paisanaje del gremio, sino por la
constatación mediante un período mucho más
largo de estancia en Malabo de su capacidad para situarse, conocer
y reflejar el acontecer de un país perdido en el Africa ecuatorial
. En ocasiones en las que me ha resultado difícil encontrar
un hilo para un relato periodístico, sus libros han sido
siempre una gran fuente de inspiración. A Agaña (Guam)
fui a encontrar en un vestidito de primera comunión expuesto
en un escaparate un vestigio de ilustres predecesores en esto de
viajar. Amenizado, como no, con lecturas de Manu.
La caída de Suharto, la muerte de Pol Pot o la descolonización
de Timor Oriental son coberturas vividas en el Sudeste Asiático,
pero nada teñidas de los evocadores relatos con los que Manu
ha sabido impregnar sus textos para los lectores, ávidos,
como yo, de observar y presenciar cuando es posible el acontecer
histórico.
Cubriendo en 2003 con los marines estadounidenses la invasión
de Irak, nuevamente, he tratado de ser fiel a las enseñanzas
del maestro y, modestamente, desenvolmerme en ese entorno y cobertura
al modo en que creo o creía él lo hubiera hecho. Eso
si, adaptado a la condenada tiranía de la tecnología
actual, nada que ver para lo bueno y para lo malo con el trabajo
de maestros como Leguineche. Gracias por todas esas enseñanzas.
Y disfruta del reconocimiento, tan bien ganado.Akiba. Salamat.
Alfonso Bauluz
Editor de Internacional
Agencia EFE
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