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LO
QUE SE DE PERIODISMO
Lo que se de periodismo cabe en un papel de fumar Manu
Leguineche hace suya esta frase y miente. Tal vez esté ahora
en condiciones de desmentirse a si mismo, y, puesto a reflexionar,
a recordar, a ordenar sus experiencias y sus ideas, de a luz un
nuevo libro que puede ser el mejor de las varias docenas que han
salido de su pluma y de su curiosidad universal y viajera.
Manu Leguineche en efecto, ha sido un trotamundos del periodismo.
A los veinte años ya dio la vuelta a nuestro planeta y luego,
año a año, guerra a guerra, ha ido contando a sus
lectores no sólo lo que veían sus ojos los
hechos constatados en sus correrías de corresponsal internacional-
sino la huella que han ido dejando en su corazón tanto sufrimiento,
tanta desgracia, tanta sangre como fue viendo a su alrededor.
Sin duda, Manu Leguineche es la fuente periodística española
más acreditada y creíble de nuestra visión
inmediata del mundo en el siglo XX. De Africa a Europa, de Asia
a América, a rebufo de los conflictos bélicos que
señalan al siglo pasado como un escenario continuo de inseguridad
y de muerte, Leguineche ha sido un testigo de todo ello, empotrado
en el brillantísimo grupo la Tribu la llama él-
de periodistas internacionales cuya experiencia profesional es una
de las páginas más brillantes de la historia del periodismo.
Vasco de raíz, español como Unamuno y universal como
Elcano, quizás en esta mezcla esté el secreto de su
triple ciudadanía. Asi se explica la rotundidad de sus perfiles
personales y la capacidad para abarcar el mundo y contar las peripecias
y sufrimientos de gentes tan dispersas, de tantas razas y culturas,
de países tan lejanos para el público español.
Nuestro periodista, en cierta manera es un verso suelto en el panorama
periodístico español del último tercio del
siglo XX. Es verdad que fundó agencias de información
y de noticias, que estuvo y está presente en muchos medios;
que allí donde estuvo y donde está es una escuela
viva de hacer buen periodismo, pero, es ese capítulo de su
corresponsalía internacional donde radica su carácter
de maestro de este oficio, profesión y arte que llamamos
periodismo.
Pienso que para este magisterio Manu cuenta con tres bazas a su
favor: su sentido profundo de la independencia personal y profesional,
su devoción por la verdad y una dosis más que notable
de arrojo personal; todo ello envuelto en sencillez y espontaneidad.
Pero algo le falta a Manu para coronar su magisterio. Los teóricos
e historiadores de la información hemos pensado siempre que
la buena preparación de los futuros periodistas se asienta
en la academia, en la universidad y en la práctica profesional.
Sólo le falta ahora escribir ese libro globalizador de sus
experiencias, vivencias y lecciones dirigidas expresamente a los
futuros periodistas. Ese manual Lo que sé de
periodismo se podría llamar- está esperando
a nuestro autor. Manu, pásate ahora a la academia y escríbelo.
Angel Benito
Catedrático de Ciencias de la Información
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