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El
mensaje es el mensaje.
Creo que, en los tiempos que corren, el mejor homenaje que se le
puede hacer a un periodista es reconocer que tiene la honradez y
valentía necesaria para no desdibujarse. Podría recurrir
aquí a una exhibición de erudición sobre la
obra de Manu Legineche, hoy con Google es fácil, pero sería
cubrir el expediente. Prefiero por eso dejar aquí testimonio
de lo que sentí, de lo que siento, cuando recuerdo el cálido
homenaje que le brindó la Asociación de Periodistas
de Bizkaia el pasado mes de julio.
En un mundo tan complejo como el de la comunicación, tan
competitivo, tan cuestionado por sus responsabilidades y contradicciones,
es difícil conseguir la admiración unánime
y llena de cariño y afecto como la que pude respirar en aquel
salón del Ercilla.
Pero además me encantó él, sus recuerdos, su
versátil singularidad, su serena ironía, sus anillos,
en su sitio tanto en Saigon, como buscando la noticia en el último
páramo de Castilla. Un testimonio que certifica su capacidad
para identificar, seleccionar, encontrarse con lo que nos puede
interesar e inquietar y la habilidad para contárnoslo sincera
y eficazmente. Valores que deben definir al buen periodista, que
deberían seguir siendo posibles y que pueden ayudar a que
el mensaje siga siendo el mensaje
.
Izaskun Bilbao Barandica, Presidenta del Parlamento Vasco.
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