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SENTIDO Y EMOCIONADO HOMENAJE A MANU LEGUINECHE EN EL ACTO DE ENTREGA DEL PREMIO PERIODISTAS VASCOS 2007

El Periodismo Vasco ha rendido un cálido y emocionado homenaje a Manu Leguineche (Arrazua-Gernika, 1941) con la entrega del Premio Periodistas Vascos 2007 que ha tenido lugar hoy lunes a las 20 horas en el Hotel Ercilla de Bilbao.

El acto para la entrega del Premio Periodistas Vascos 2007 que otorga la Asociación de Periodistas Vascos ha reunido a periodistas, escritores, artistas, políticos y autoridades, familiares y amigos… personas que valoran y admiran profundamente la trayectoria profesional de este veterano y gran periodista que ha sido corresponsal de guerra, fundador de las agencias de noticias Colpisa y Fax Press, escritor y viajero.

Amaia Urkia conocida periodista y presentadora de ETB y Alvaro López Goikoetxea, director de TVE en el País Vasco han presentado y conducido la entrega del premio en el que han intervenido: Lucía Martínez Odriozola, presidenta de la Asociación, Fernando Urbaneja, presidente de la FAPE (Federación de Asociaciones de Periodistas de España) y Felipe Sahagún, experto en política internacional, profesor de esa materia en la Universidad Complutense de Madrid, compañero de trabajo y gran amigo de Manu.

La entrega del Premio Periodistas Vascos 2007 ha constituido un verdadero homenaje a un profesional que es referencia y modelo para muchas generaciones de periodistas. Pero en este homenaje no solo han participado periodistas, dos magníficos músicos de nuestro país, Kepa Junkera y el guitarrista Pepe Heredia han querido estar presentes y contribuir con su música, con sus canciones, en el reconocimiento a la genialidad de este gran periodista.

Manu Leguineche no ha podido asistir al acto por motivos de salud; han sido sus hermanos, Benigno y Rosa, quienes han recogido en su nombre el premio, consistente en una obra del escultor Nicolás Alba titulada ‘El cazador de palabras’. Además de la escultura Manu Leguineche, recibirá el testimonio escrito de conocidos periodistas y escritores que celebran este galardón y le felicitan por el premio. Entre otros, se han recibido cartas de Miguel Delibes, Javier Reverte, Juan Carlos Eguillor, Carmen Sarmiento, Alfonso Armada, José Luis Merino, Iñaki Gabilondo, Carmen Torres Ripa, Diego Carcedo, Santiago Segurola, Patxo Unzueta, Paco Valderrama, Fran Sevilla, Vicente Romero, Marisa Ciriza, Arantza Elu, Angel Benito Jaén, Pedro Aguilar, Bernardo de Arrizabalaga, Aurelio Martín, Juan Cruz, Maria Arana, Luis Oz, José Manuel Alonso, Bru Rovira, Alfonso Bauluz, Gervasio Sánchez, Ángela Rodicio, Belén Ayala, Rosa María Calaf, Juan Carlos Ercoreca. Todas ellas, son cartas sentidas, llenas de afecto y admiración. A modo de ejemplo, reproducimos en su integridad las de Miguel Delibes e Iñaki Gabilondo:

A Manuel A. Leguineche

Mi querido Manu:

Sé que se ha creado una Asociación de Periodistas Vascos cuya primera decisión ha sido nombrarte Periodista de Honor. ¡Feliz nacimiento el tuyo! No he conocido un periodista, vasco o no vasco, que en el breve plazo de unos años convirtiera sus viajes alrededor del mundo y alrededor de todas las guerras habidas y por haber en lecturas obligadas para el gremio de cabezas cultas y el de los apenas iniciados. Te hiciste lectura indispensable para todos. Te convertiste en un creador original que no hacía libros de ficción, ni de guerras, sino de crónicas creativas y humanas de hombres que no se entendían entre sí porque nadie les había enseñado otra cosa. Pero bajo tus renglones subyacían la vida, la bondad y el amor que estaban dentro de ti. Este fue tu hermoso oficio al que tú no añadiste sangre ni crueldad sino al revés, de tal modo que tus libros se vendieron a millares, aunque tú les regateaste el morbo y te manifestaste cauto, sobrio y hermano a todos, hasta que el creciente número de lectores empezamos a ver en ti un mediador del que no sabíamos prescindir, un hombre de bien que nos ponía el mal ante los ojos, pero nos los cerraba para que nos recreáramos en los alicientes de la paz y la vida cotidiana. Cuántos personajes inolvidables, vidas inolvidables (oh, aquel combatiente en una isla solitaria que pasa la vida en una guerra que ya no existía, aquel buen salvaje que nos cautivó convertido, por la magia de tu pluma, en un corresponsal de paz, sacrificado y limpio.
Este es tu secreto querido Legui; enseñar que, en el fondo de sí mismo, los combatientes querrían ser amigos de sus enemigos; que la paz no costaba tanto como los hombres en guerra pretendían demostrarnos.
Entre guerra y guerra escribiste libros luminosos -¡Los mayas!- y esperanzados, sobre una Humanidad que hubiera merecido vivir en paz. Quiero decir que la pasión y crueldad apenas trascendían en tus libros. Tú registrabas seres vivos, convincentes con una prosa constructiva en contra de la tragedia que pretendías pintar. No llegabas a pintarla. Pintabas, posiblemente sin quererlo, el lado humano y positivo de las cosas, de los hombres, como el buen salvaje de tu libro inolvidable.
Así has venido a resumir, querido Leguineche, en tu último libro “El club de los faltos de cariño” –en el que no te corresponde estar- de tus libros bélicos. Ideas, anécdotas, pensamientos, observaciones, que son como el poso que han destilado tantos hermosos libros como escribiste en la vida y que sorprendentemente, sin enterarte ni tú mismo, llevaban el sello del humanista. Tu obra dice bien claro que no te gustaba que te mandasen. Ni mandar. La autoridad sobraba en tu credo.
Te abraza y felicita
Miguel Delibes


Manu es una unidad de medida periodística. Por desgracia, todo lo que hoy hacemos se cuenta en decimales, cuando no en números negativos. Siempre ha sido para mí el modelo ético y el modelo profesional. Supongo que todos habremos establecido la misma comparación, porque cae por su propio peso. Cuando conocí a Kapucinsky pensé que era Manu con subtítulos.
Iñaki Gabilondo


Pero MANU LEGUINECHE ha estado presente en este acto de entrega del Premio Periodistas Vascos 2007, lo ha hecho a través de un video que fue grabado en Brihuega (Guadalajara) el 3 de junio de 2007.

En él, Manu manifiesta que después de haber recibido unos cuantos premios, el Premio Periodistas Vascos 2007 le hace una ilusión especialísima.
“Euskadi lo representa todo: la infancia, la forma de ser… Tengo escrito en mi último libro que pienso más en Euskadi que si viviera allí, con más entusiasmo que viviendo allí”.
Mantiene vivos sus recuerdos de infancia, los paisajes de Belendiz, Arrazua, el euskera y su gran amor por el periodismo. “Para mí el periodismo surgió de manera natural. No es un timbre de gloria. Es como una flor que nace en un lugar inesperado. Y he sido fiel a esa vocación”.
Siempre he tratado de jugar limpio con el lector

Manu Leguineche ha dedicado al periodismo su vida, ha vivido su vocación con entusiasmo, honradez y con un sexto sentido: “Se me permitió por las razones que fuera ser periodista, hubo un grupo de periódicos que apostaron por mí y con eso me bastaba para ser feliz. Yo no pedía otra cosa. Para ganar dinero había que elegir otras profesiones…Si he tenido muchas veces la sensación de que alguien me estaba intoxicando. En eso sí que debe funcionar un sexto sentido, en saber cuándo te están tratando de engañar. Para saberlo se necesita sentido común. Con ese sentido hacemos una gran parte de nuestro trabajo los periodistas”.

Reportero de guerra incansable, es de los creen que en situaciones de guerra, lo primero es salvar una vida, la noticia puede esperar. “Para otros no, para otros hay que ejercer el oficio y luego pensar en otras cosas. Para mí, no sé cómo decirte, me ha bastado con aproximarme a la verdad, que no siempre se acierta, pero siempre he tratado de jugar limpio con el lector. Las opiniones son libres y los hechos son sagrados”.

Ser testigo de la Historia, comunicar lo que está pasando o ha pasado en tu tiempo “eso compensa todos los engorros y necesidades…Quizás nosotros éramos más románticos. Ahora lo primero que oyes es hablar de dinero, eso es lo primero en todo. No sé si éramos más felices. Yo nací en un pueblo, y eso te ayuda a estar preparado para la soledad. Para que cuando llegue la soledad que te pille bien ajustado a la vida. Cómo se puede soportar si no este oficio cuando eres corresponsal de guerra…En Euskadi, en los últimos tiempos, es uno de los lugares donde con más vehemencia y vocación han surgido periodistas. Han progresado mucho en medio de muchas dificultades. Y en esas estamos, porque no hay trabajo para todos, con un montón de signos fatalistas que nos envía el cielo respecto a nuestra profesión….
La bondad, ese sí que es un gran titular

He venido a buscar la Brihuega lo que tuve de pequeño, la felicidad del campo y la Naturaleza. En la vida he ido buscando siempre gente buena que te pudiera enseñar algo, aunque no fuera de tu oficio. Y creo que lo he encontrado. Yo quería vivir en un pueblo, como mi padre… Después de haber vivido tanto y tan intensamente, me quedo con la gente anónima, con gente que te encuentras por los caminos de la vida y te iluminan el camino…He sido viajero, también he escrito libros, pero ante todo he sido periodista. Quizá es lo único que he sido. Lo único que sé hacer. Hay viajeros puros. Los viajeros tienen que hacerlo sin prepotencia, con humildad. La gente tiende a irse por el mundo para enseñar lo buenos que son, lo que saben, para decir que tienen la mejor comida, el mejor club de fútbol -que es el Athletic-. La gente viaja por el mundo enseñando el ombligo. No se debe hacer. Es falta de elegancia…

“Hay que hacer un gran esfuerzo para inventarte tú la profesión, para cultivarla, para aprender. Hay que leer muchos libros y periódicos. Yo no creo mucho en las facultades de periodismo. Yo creo que hay que ir a la librería. Está bien tener un cierto barniz intelectual si pasas por la universidad, pero no te va a servir de nada. Hay un grave defecto, y es que yo no veo que la gente lea los periódicos, y si no lees no vas a enterarte de nada- Aprender a escribir como Delibes o Cela es muy difícil. Pero aprender a escribir te va a llevar a todos los lados, al teatro, al Museo, al Cine, a la televisión, a los periódicos. A conocer la realidad sobre el terreno”.

Considera que las mujeres han traído más fuerza a la profesión y, la pregunta que se haría como periodista al ser humano que es, seria “una que me hiciera decir que sólo creo en la bondad de la gente. Que al final de todo lo que merece la pena es la buena gente, como aquí en el campo, lo que vale es el sonido de una campana en el silencio de la mañana, la gente que cultiva sus campos, que cuida la Naturaleza, que cuida con afecto de los suyos. La bondad, ese sí que es un gran titular”.

 
         
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