Foro
de la Inmigración: Manual de estilo periodístico
Casi una treintena de medios de comunicación
vascos firmaron,
el 5 de abril de 2000, un protocolo de adhesión con el departamento
de Justicia, Trabajo y Seguridad Social del Gobierno vasco y la
Coordinadora de ONGs de Euskadi de apoyo a inmigrantes, "Harreziak
apurtuz",
a proteger la cultura, los derechos y la imagen de los inmigrantes
en el tratamiento de la información.
Presentación
Desde la década de los 80 estamos advirtiendo un nuevo fenómeno
apenas imaginable unos años atrás: cada vez es mayor
el número de personas extranjeras que inmigra a nuestra tierra
tratando de adoptar a Euskadi como lugar de residencia. A pesar
de que los focos de inmigración registrados en nuestra Comunidad
Autónoma son todavía muy reducidos si los comparamos
con otros países y regiones del Estado español (como
Andalucía, Catalunya y Comunidad de Madrid), esta circunstancia
puntual no nos puede llevar al olvido de su existencia, de sus derechos
y de sus libertades.
En el marco del Consejo Vasco de Bienestar Social y coincidiendo
con la celebración en 1997 del Año europeo contra
el Racismo, diversas instituciones (Gobierno Vasco, Diputaciones
y Ayuntamientos) y ONGs de Euskadi decidieron la creación
de un órgano de participación que promoviera políticas
activas de integración social para el colectivo de inmigrantes.
Con este objetivo se constituyó en mayo de 1998 el Foro para
la Integración Social de los Inmigrantes, una de cuyas áreas
de actuación tiene como protagonistas a los medios de comunicación.
Somos conscientes de que los medios juegan una importante función
formativa y educativa en nuestra sociedad; y en este sentido, es
necesario que tanto los profesionales como las empresas periodísticas
se propongan un esfuerzo normalizador a la hora de tratar las informaciones
que tienen como protagonista al colectivo de inmigrantes; por ejemplo,
mediante la difusión de los valores positivos de las diferentes
culturas que los configuran u obviando estereotipos y términos
semánticos que sean susceptibles de perjudicar la valoración
social de estas personas.
Es nuestro deseo que este Manual de Estilo que ahora se presenta
a los profesionales de la información no permanezca durante
largo tiempo sobre las mesas de las redacciones, porque sólo
su carácter efímero nos dará la justa medida
de ese esfuerzo de responsabilidad social que tanto a periodistas
como a empresas les corresponde.
1
No hay que incluir el grupo étnico, el color de la piel,
el país de origen, la religión o la cultura si no
es estrictamente necesario para la comprensión global de
la noticia
Una persona se adecua a los arquetipos surgidos del consenso social
a través de imágenes favorables que se deben conservar
y potenciar, e imágenes desfavorables contra las cuales es
necesario luchar. Los medios de comunicación trabajan sobre
este compendio de imágenes y arquetipos, comunes para la
mayoría de la población, buscando facilitar la comprensión
del mensaje informativo.
Parece necesario pues que todos, emisores y receptores, tengamos
una visión suficientemente ajustada de la realidad que nos
envuelve y que la definamos del mismo modo.
En la práctica cotidiana y por el afán de querer tener
siempre presentes los elementos básicos de la información
periodística ¿qué?, ¿quién?,
¿dónde?, ¿cuándo? y ¿por qué?
introducimos añadidos que parecen complementar la noticia,
si bien el resultado final condiciona la lectura que los receptores
hacen de la realidad a través de los medios.
La realidad periodística nos demuestra que el grupo étnico,
el color de la piel, el país de origen, la religión
o la cultura, no son datos susceptibles de ser noticia cuando se
refieren al arquetipo dominante. Por otro lado, existe la tendencia
en general inconsciente de destacar estos aspectos cuando
la noticia trata, directa o indirectamente, de miembros de minorías
étnicas, a pesar de que para la comprensión global
de la noticia no sean estrictamente necesarios.
Además, esta tendencia aumenta por la presión del
horario; es decir, por las rutinas de producción periodística
a que se ven sometidos los medios de a comunicación. Frente
a esto, la reflexión es el mejor antídoto para no
reproducir estos esquemas.
2.
Es necesario evitar las generalidades, los maniqueísmos y
la simplificación de las
informaciones. Los residentes extranjeros no comunitarios son tan
poco homogéneos como los autóctonos.
Los medios parecen buscar una imagen concreta, un hecho real, para
confirmar el estereotipo. La generalización sistemática
en los términos, en la forma y en el fondo, favorece la comprensión
de la información pero al mismo tiempo la deforma y simplifica
gravemente. La realidad informativa de los residentes extranjeros
no comunitarios es mucho mayor de lo que informan los medios de
comunicación.
Los tópicos negativos tienden a reforzar la exclusión
del grupo o de los individuos a quienes se hace referencia. Es necesario
evitar, pues, la aplicación de tópicos que sólo
inciden en aspectos negativos y que quedan registrados en el substrato
cultural. Asimismo, las generalizaciones tienden, sin fundamento,
a reforzar la asociación entre minoría étnica
y problema social.
El abuso en la generalización de los términos, con
la "buena intención" de facilitar la comprensión
de la noticia, lleva al receptor a una concepción maniquea
de la realidad. Hay una cierta tendencia periodística hacia
la etnificación de la realidad social. Los residentes extranjeros
no comunitarios son tan poco homogéneos entre ellos mismos
como lo son los diferentes colectivos presentes en nuestra sociedad.
Las frases hechas, los tópicos, etc., conforman toda una
lista de prejuicios que sustituyen al gentilicio correcto para cada
colectivo. La mejor forma de evitar esta situación es consultando
a los interesados para saber cómo desean ser nombrados, como
individuos o como colectivo.
(Subir)
3. No deben potenciarse las informaciones negativas ni las sensacionalistas.
Hay que evitar crear inútilmente conflictos y dramatizarlos.
Hay que potenciar la búsqueda de noticias positivas.
En muchos casos, la búsqueda de información es la
búsqueda de objetos e imágenes que refuercen nuestra
forma de ver la vida y entender la realidad. Así, en un contexto
mayoritariamente negativo, la opinión de los receptores se
acaba convirtiendo también en negativa.
Las noticias de residentes extranjeros no comunitarios parecen atraer
por su sensacionalismo y no por su contenido noticioso. Si los periodistas
sólo nos interesamos por las informaciones cuando son negativas,
la percepción de la calle, de la sociedad, nunca podrá
ser positiva. Esto no significa que las informaciones negativas
no deban difundirse, sino que es adecuado también dar su
contrapunto.
Si echamos un vistazo a los medios de comunicación podremos
observar que las minorías étnicas como grupo, o sus
miembros como individuos, aparecen casi siempre como delincuentes
o personas objeto de todas las desgracias. En cualquier caso, su
figura queda denigrada. El tratamiento informativo de las personas
inmigrantes y residentes extranjeras no comunitarias debería
ser reflejo de la máxima normalidad.
Tampoco debiera olvidarse la importancia de los términos
utilizados. Al respecto, es necesario desterrar términos
que nos hemos acostumbrado a ver en los medios de comunicación.
Relacionar directamente "invasión", "brote","alud"
o "grandes oleadas", con individuos inmigrantes, perjudica
sensiblemente la imagen social de los residentes extranjeros no
comunitarios.
4.
Ecuanimidad en las fuentes de información. Es necesario contrastar
las versiones institucionales. Hay que potenciar las propias de
las minorías étnicas y tener especial cuidado en las
informaciones referidas a los países de origen. La publicación
de las rectificaciones como elementos que inciden en la calidad
del medio informativo.
Los medios de comunicación, seguramente como reflejo de la
sociedad a que pertenecen, institucionalizan unas fuentes de información
en perjuicio de otras. La fiabilidad periodística apunta
siempre hacia la misma dirección, la de la institución.
Las fuentes de información más consultadas cuando
cubrimos una información que afecta a un colectivo de inmigrantes,
o a un miembro de una minoría étnica, son, por este
orden, ministerios, expertos en inmigración, servicios sociales,
ONG, fuerzas de seguridad, ayuntamientos, etc. Casi nunca son consultados
los propios inmigrantes.
Las rutinas de producción informativa y la falta de informadores
estables tienen una buena parte de la culpa.
Es necesario romper con la inercia de dirigirse sistemáticamente
a las fuentes institucionales. Existen otros emisores de la información,
y allí donde no los hay debe potenciarse su creación.
Por parte de los colectivos de residentes extranjeros no comunitarios
sería útil que tuvieran su propia agenda de periodistas
sensibilizados a quienes recurrir cuando se produce una noticia.
Por parte de los periodistas sería conveniente que dispusieran
de una agenda de posibles informadores, expertos y especialistas,
surgidos del colectivo de residentes extranjeros no comunitarios,
que pudieran profundizar en estas cuestiones o dar otro punto de
vista no oficial que rompiera el estereotipo.
Las rectificaciones a las informaciones que hagan referencia directa
o indirecta a los residentes extranjeros no comunitarios deberían
aceptarse como una práctica habitual y beneficiosa para el
medio. La rectificación debe ser espontánea y próxima
en el tiempo. Es necesario ir hacia una cultura de la rectificación.
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5.
Responsabilidad de los profesionales. La importancia de la ubicación
física de la información. "El efecto dominó".
Utilización del material gráfico.
Es muy importante el espacio físico que dedicamos a las informaciones
que hacen referencia, directa o indirectamente, a los residentes
extranjeros no comunitarios. No tanto desde un punto de vista cuantitativo,
sino desde un punto de vista cualitativo. Hemos de contextualizar
nuestra información con el resto de informaciones que compartirán
espacio físico o hertziano (en el caso de los medios audiovisuales).
Es necesario intentar que el carácter negativo de una información
muertes, enfermedades, guerras... donde aparecen aspectos
étnicos, religiosos o culturales, no influya, por su proximidad
en el espacio informativo o por el momento de su difusión,
en otras noticias más próximas a nosotros que tengan
un referente étnico, religioso y cultural similar. Una noticia
negativa afecta -al igual que una ficha de dominó que cae
una sobre otra- a otras noticias que están próximas
físicamente y poseen un referente común.
Los editores, jefes de sección, de área o cierre de
los diferentes medios, son responsables naturales de la ubicación
de cada una de las informaciones. Por ello son los más capacitados
para tener una visión global del contenido informativo del
medio.
Las imágenes (fotografías, vídeo, etc.) son
los elementos más susceptibles de ser manipulados, y su conocida
elocuencia hace que sea necesario extremar la prudencia a la hora
de seleccionar una imagen que puede transformar totalmente el sentido
de una información.
6
Militancia periodística: hacia una multi-interculturidad
enriquecedora para todos. La potenciación de las informaciones
en positivo.
La influencia de los medios de comunicación en la visión
que la sociedad tiene de la realidad, obliga al profesional de la
información a un compromiso más firme en la tarea
de reflejar el sentido positivo de la multi-interculturalidad.
La voluntad del profesional es de gran importancia para la búsqueda
y elaboración de noticias positivas en un contexto en el
cual las que encontramos son mayoritariamente negativas. Esto no
quiere decir reflejar una realidad light o esconder informaciones.
Como información positiva podemos considerar tanto la cobertura
de una acción positiva como unas declaraciones, por ejemplo,
de un miembro de un colectivo inmigrante o la presentación
positiva en este sentido de cualquier información.
Otro nivel de actuación sería la aparición,
en informativos de televisión, radio y en los diarios, revistas
y en cualquier producto informativo, de periodistas y presentadores
de diversas minorías étnicas; hecho que produce un
notable efecto normalizador.
7.
El uso del género gramatical masculino para referirse a grupos
mixtos, invisibiliza a las mujeres y sus aportaciones en los diferentes
ámbitos de vida, simplificando y, en muchos casos, deformando
la realidad.
Es necesario transformar el modo de hablar y de escribir para visibilizar,
respetar y reconocer lo que tanto las mujeres como los hombres que
integran el colectivo de personas extranjeras que residen en nuestra
Comunidad aportan, y han aportado, a nuestra sociedad. Para ello,
se ha de utilizar un lenguaje que no discrimine a las personas en
función del sexo.
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