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MANIFIESTO
ANTE LA PRECARIEDAD DE LOS PERIODISTAS
Madrid y Barcelona, 3 de diciembre de 2007
Las organizaciones de periodistas que firman este manifiesto alertan
sobre la creciente precariedad laboral que perjudica el ejercicio
del periodismo en España. El deterioro de las condiciones
profesionales de los periodistas afecta a su dignidad y también
a la calidad de la información y, por consiguiente, de la
democracia.
El periodista no se debe sólo al medio de comunicación
en el que trabaja, debe atenerse también al mandato constitucional
de ofrecer información veraz a los ciudadanos. Para ejercer
esta función el periodista necesita condiciones básicas
de dignidad laboral y profesional porque contratos y retribuciones
por debajo del umbral de la dignidad, no permiten ejercer un periodismo
libre, crítico y riguroso.
El reciente crecimiento de medios en prensa, radio, televisión
e Internet amplia las oportunidades de trabajo de los periodistas.
Pero muchos puestos de trabajo son precarios y con retribuciones
mínimas, lo cual impone un largo y penoso proceso de inserción
profesional, desde la titulación hasta lograr un contrato
estable. Hay casos lacerantes de jóvenes que dejan una asignatura
pendiente para poder continuar en algunas redacciones como becarios
con seguro escolar.
La precariedad se manifiesta también en la figura del colaborador,
las más de las veces sin contrato, sometido al editor que
encarga trabajos a su conveniencia, como perverso y abusivo sistema
de méritos para, algún día, obtener un contrato
de redactor. La retribución de las colaboraciones suele ser
tan arbitraria como escasa.
Hay casos en los que para cobrar las colaboraciones se exige acreditar
el alta como autónomo en la Seguridad Social, para lo cual
el periodista se da de alta días antes de presentar su factura
y de baja poco después, ya que los ingresos por colaboraciones
apenas alcanza para pagar la cotización mínima. Y
quienes sufren estas anomalías pasan por ellas para, quizá,
conseguir un contrato.
Son situaciones que suponen competencia desleal frente a los medios
que retribuyen razonablemente el trabajo de los periodistas y que
cumplen la normativa laboral. Por eso consideramos que estos medios
deberían estar interesados en denunciar y acabar con los
abusos.
Cuando estas situaciones de precariedad se alargan conducen al abandono
de la profesión, a la frustración de las expectativas
de los miles de licenciados que cada año se titulan en las
33 facultades con estudios de periodismo y comunicación en
España.
La precariedad no afecta sólo a los periodistas más
jóvenes, algunos medios de comunicación reducen costes
con la sustitución de periodistas con experiencia y derechos
laborales reconocidos, por recién licenciados con más
vulnerabilidad laboral y profesional. Las redacciones pierden experiencia
y capacidad, lo cual empobrece la calidad de los medios y deteriora
la independencia de los periodistas.
Por todo ello:
Apelamos a los editores para que revisen los procedimientos de contratación
y ajusten los contratos de prácticas, becas y los temporales
al más exigente cumplimiento de las normas laborales y a
una organización leal y profesional de las redacciones. Les
proponemos negociar un Acuerdo de Buenas Prácticas Contractuales
con los periodistas, que pasaría por un cuadro de honorarios
y condiciones mínimas orientativas para becas, contratos
en prácticas y colaboradores.
Apelamos también a las administraciones públicas para
que establezcan como condición de obligado cumplimiento al
contratar publicidad, conceder cualquier tipo de subvención
u otorgar o renovar licencias, la presentación de una declaración
de cumplimiento riguroso de las normas laborales y mercantiles vigentes.
Y a la Inspección de Trabajo para que detecte y sancione
las malas prácticas laborales en las redacciones.
Las entidades que representamos a los periodistas en España
reiteramos el llamamiento a la sociedad para que tome conciencia
de que una información de calidad, vital para la democracia,
precisa de periodistas que dispongan de unas condiciones laborales
dignas y decentes.
Asociación de la Prensa de Madrid y Col.legi de Periodistes
de Catalunya
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