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El
primero de la lista
Querido Manu:
La Asociación de la Prensa de Segovia se siente tan orgullosa
de mantener un premio en memoria de nuestro paisano Cirilo Rodríguez,
como que tú hayas sido el primer galardonado con esta distinción
dedicada a los corresponsales y enviados especiales en el extranjero,
con la que ya cuentan una importante nómina de compañeros.
Por desgracia, otros no han llegado a conseguirla porque se quedaron
en el camino, trabajando, que aquí se arriesga la vida para
informar a los demás lo que pasa, sencillamente. Casi parece
difícil de entender en estos días de exceso de notas
de prensa, declaraciones en una sola dirección y periodistas
incrustados, a lo que siempre te has opuesto, cumpliendo
la máxima de la profesión: estar allí para
contarlo. Viejo roquero.
Cirilo de quien tu recordabas que había narrado con
envidiable frescura para RNE el histórico momento de la llegada
del hombre a la luna- seguro que iba a compartir con nosotros que
el premio tiene tanto prestigio porque se lo dedicamos a su figura
universal, representando a quienes hacen periodismo fuera de su
país, pero también porque fuiste el primero de la
lista.
Si en el momento de recoger la escultura de Paco Barón de
manos de José María de Areilza, el conde de Mótrico,
aquel 24 de noviembre de 1984, valorabas de Cirilo su humanidad,
profesionalidad y enorme personalidad, creo que son virtudes que
se pueden aplicar en tu caso, porque habéis sido dos vidas
paralelas. Y si no acuérdate de aquellos exámenes
interminables en la Escuela Oficial de Periodismo y de tantas y
tantas ilusiones compartidas.
Hablando con Felipe Sahagún y Pedro Altares, hemos recordado
la noche de la entrega, en uno de los restaurantes de Javier Giráldez,
hace casi 23 años, en Torrecaballeros (Segovia). Sentado,
porque decías que te temblaban los folios, tu discurso fue
divertido y ameno, también lleno de emoción y ternura,
porque tu humanidad está a prueba de bombas, nunca mejor
dicho, que has vivido varias guerras y, lo que es peor, has tenido
que refugiarte en alguna trinchera para protegerte del que se consideraba
tu enemigo, porque si fuera por tu parte todos serían de
tu bando.
Algún rasgo de tu personalidad, desde la bohonomía
al decoro, al que se ha referido el maestro Miguel Delibes, cuando
ha hablado de ti en un programa de RNE, volvieron a salir a la luz
aquella noche: ¿Pero cómo me hacéis esto?,
te preguntabas con humildad, para añadir: si yo no
valgo, no sé hablar en público, tener que ponerme
ahora a contaros cosas
. Luego te arrancaste y se envolvió
la noche de una emoción especial, entrañable en torno
a Cirilo, y también a ti, porque aunque no eres de los que
se dejan querer mucho, ni siquiera por los más próximos,
tampoco lo puedes impedir del todo. Y se te quiere, ya lo creo,
no sabes cuánta gente nos pregunta, y nos exige tu presencia,
año tras año.
Decirte que también nos sentimos muy honrados en haber contado
contigo como presidente del jurado, durante algunos años,
de la misma manera que nos dejaste huérfanos cuando algunos
de esta profesión empezaron a olvidar el concepto de la amistad
para situarse a las orillas, en un frente casi guerracivilista.
Y no lo podías soportar
Y acabo para informarte que seguimos un poco con este premio por
Cirilo, claro, pero también por colegas como tú, o
por Diego Carcedo y todos los demás
que habéis
hecho de él algo grande y que llegó a contar, en 2006,
con la presencia de los Príncipes de Asturias porque doña
Letizia ha aceptado la presidencia de honor del certamen, algunos
años.
Por eso, estás presente en cada entrega, al menos tu filosofía
de la vida y de la profesión, y te recordamos con un cariño
fraternal, aunque nos tengas algo enfadados porque no te has dejado
querer como te lo mereces, insisto.
Tu
amigo
Aurelio Martín, Miembro del comité organizador del
Premio de Periodismo Cirilo Rodríguez y de la
dirección de la Asociación de la Prensa de Segovia
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