Recomendaciones
del Consejo Audiovisual de Andalucía sobre el tratamiento de
la Inmigración en los medios audiovisuales
La sociedad española con especial intensidad en Andalucía
es cada día más plural y compleja, diversa y cosmopolita,
fruto del constante intercambio cultural que vivimos desde hace décadas
gracias al movimiento migratorio, uno de los principales agentes de
cambio social en nuestro país.
En la actualidad, la inmigración ha pasado a tener una presencia
muy significativa en los grandes debates sociales y políticos,
tanto como en la propia opinión pública, siendo ya noticia
casi permanente en los medios de comunicación, aunque sean
aún pocas las veces que se muestran historias que reflejen
la cara positiva y amable del hecho migratorio. Se trata de un fenómeno
que por poner sólo algunos ejemplos ha supuesto
un importante crecimiento para la economía española,
además de contribuir al incremento de la natalidad y frenar
el envejecimiento de la población o fomentar la riqueza socio-cultural
que significa el conocimiento de otras formas de pensar y de actuar.
Éste es un balance positivo de la inmigración que no
se ofrece habitualmente en el tratamiento informativo de este hecho
en los medios de comunicación. Y ello a pesar de las diversas
iniciativas que desde ámbitos académicos, sociales,
profesionales o institucionales se han realizado en los últimos
años con el objetivo común de evitar una visión
tópica, estereotipada y sin contextualizar del flujo migratorio
que injustamente genere un discurso negativo sobre la
inmigración en nuestro país.
El Consejo Audiovisual de Andalucía, de acuerdo con su ley
de creación, la 1/2004 de 17 de diciembre, desea contribuir
de forma activa a la sensibilización de operadores y profesionales
sobre el tratamiento informativo del hecho migratorio. Así,
en efecto, la Ley de Creación del CAA establece en su artículo
4.6 y en referencia a sus funciones: Son funciones del Consejo
Audiovisual de Andalucía: Salvaguardar los derechos de los
menores, jóvenes, tercera edad, personas con discapacidad,
inmigrantes y otros colectivos necesitados de una mayor protección,
en lo que se refiere a los contenidos de los programación y
a las emisiones publicitarias, potenciando el respeto a los valores
de tolerancia, solidaridad y voluntariado, evitando la inducción
de comportamientos violentos e insolidarios, así como facilitando
accesibilidad a las personas con discapacidad auditiva y visual.
La responsabilidad de los medios de comunicación y muy
especialmente los audiovisuales es enorme, ya que contribuyen
a la visión del mundo dominante en la sociedad, a partir de
las imágenes e informaciones que generan. Así, no es
lo mismo la dramática imagen de una patera llegando a la costa
llena de personas exhaustas a bordo, que la visión de pasajeros
extranjeros descendiendo de un avión en un aeropuerto español,
a pesar de que las pateras sólo representan el 5% de la entrada
irregular en el país, y los vuelos internacionales un porcentaje
muy superior. Como tampoco es igual la imagen de una larga cola de
personas ante la oficina de regularización de documentos, o
la de un encierro protagonizado por decenas de inmigrantes en el interior
de una iglesia, que la de unos padres felices con su hijo recién
nacido en la habitación de una maternidad o el cuadro estadístico
del incremento que la aportación de los trabajadores inmigrantes
ha supuesto para la Seguridad Social española en los últimos
años.
No obstante, cada vez se dan más ejemplos que confirman que
sumar en lugar de restar es la clave de la inter y transculturalidad
que nos hace más sabios a todos y que también debe estar
representada en los medios audiovisuales como reflejo de una sociedad
cada día más mestiza.
Entre las acciones más importantes llevadas a cabo en este
sentido cabría recordar las Jornadas sobre el Tratamiento
Informativo de la Inmigración organizadas por el Consejo
Audiovisual de Cataluña en noviembre de 2001, el Código
Deontológico de trato a las minorías en los medios de
comunicación elaborado ese mismo año por una comisión
mixta de periodistas, académicos y miembros de la administración
pública, o el Congreso Mundial de Movimientos Humanos
e Inmigración celebrado en Barcelona en 2004 en el contexto
del Forum de las Culturas y cuyas conclusiones de la experiencia Inmigración
y Medios de Comunicación: buenas prácticas para la integración
acaban de ser recientemente publicadas. Asimismo, son igualmente dignas
de ser destacadas las diferentes recomendaciones existentes sobre
el tratamiento informativo de la Inmigración, tanto las realizadas
en su día por los Consejos Audiovisuales de Cataluña
(CAC) y Navarra (COAN), como las de distintas asociaciones profesionales
de periodistas como la Asociación de la Prensa del Campo de
Gibraltar, la Federación Andaluza de Asociaciones de la Prensa
(FAAP) o la Federación de Asociaciones de la Prensa de España
(FAPE).
Por nuestra parte, desde el Consejo Audiovisual de Andalucía
se han recopilado estas y aquellas otras publicaciones existentes
sobre el tratamiento informativo del fenómeno migratorio para
tenerlas en cuenta en la elaboración de estas recomendaciones,
que incluyen, como valor añadido, algunas reflexiones hechas
por asociaciones de ciudadanos extranjeros residentes en nuestra Comunidad
y organizaciones sociales relacionadas con las migraciones. En este
sentido, nos hemos dirigido a unas 300 asociaciones de toda Andalucía
vinculadas a la inmigración y hemos recibido 75 respuestas
individuales o colectivas, cuyas valoraciones hemos tenido en cuenta
en la elaboración de estas recomendaciones.
Asimismo, los distintos trabajos llevados a cabo durante el último
año por el CAA, como el Barómetro Audiovisual de Andalucía
o el Estudio sobre Publicidad de Juguetes Navidad 2006, han hecho
referencia específica al hecho migratorio. Como criterios básicos
que deben regir las propuestas específicas de actuación,
hay que recordar, además, las conclusiones que sobre tratamiento
de la inmigración en los medios audiovisuales se alcanzaron
en las Jornadas celebradas en Córdoba, conjuntamente con el
Defensor del Pueblo Andaluz, los días 8 y 9 de diciembre de
2006:
1. Es aconsejable abandonar un tratamiento informativo, casi unidimensional,
dirigido a poner de manifiesto los aspectos negativos que presenta
la inmigración, en no pocas ocasiones ofreciendo una imagen
de ilegalidad en sentido amplio, cuando no de delincuencia y, en el
mejor de los casos, trasladando la idea que se trata de personas que
llegan a nuestro país necesitadas de ayuda del erario público
y en una situación de desvalimiento.
2. Queremos poner de manifiesto la excesiva simplicidad con la que
se plantea el hecho de la inmigración, resaltando aspectos
fuera de contexto y que no responden a la complejidad del fenómeno
y, sobre todo, no se tiene en cuenta que el referente, siempre que
hablamos de personas, deber ser el respeto a su dignidad.
3. Consideramos que los valores constitucionales vinculan tanto a
los medios de comunicación públicos como a los privados,
a tenor de lo previsto en el artículo 9.1 de la Constitución;
sin embargo en el tratamiento informativo de la población inmigrante
es frecuente que se olvide el respeto a derechos constitucionales
tales como la intimidad personal, la propia imagen, el respeto al
honor e, incluso, los derechos de los menores afectados.
4. Debemos dar a conocer los problemas con los que, en el día
a día, se están enfrentando los inmigrantes, pero también
hacer llegar los beneficios que aportan a nuestra sociedad, no sólo
por el impacto social y cultural, sino también económico,
en una nación cuya productividad en los últimos años
es imposible comprender de no tener en cuenta la aportación
que los más de tres millones de trabajadores extranjeros, la
mayoría extracomunitarios, están realizando en los distintos
sectores productivos.
5. Es preciso resaltar que los datos de empleo, su formación
y sus ansias de integración con todas las excepciones
que se quieran reflejan un colectivo que, teniendo en cuenta
su dimensión actual y el poco tiempo que hace desde que la
mayoría de sus componentes se han instalado en nuestro país,
no puede ser calificado, en modo alguno y contrariamente a la imagen
que a menudo se percibe en los medios de comunicación, como
singularmente problemático.
Con la voluntad de que estos criterios se proyecten en la práctica
cotidiana de los medios audiovisuales, se ofrecen las siguientes recomendaciones
que recogen lo esencial de las ya emitidas por otras instituciones
y autoridades, así como de los principales códigos de
autorregulación:
A
los operadores audiovisuales:
1. Se recomienda a los operadores que se cuenten con códigos
profesionales específicos sobre el tratamiento de las migraciones
y que los apliquen en las rutinas informativas diarias. Igualmente,
se invita a los operadores que carezcan de dichos materiales a que
se acojan a algunas de las recomendaciones existentes y hagan buen
uso de ellas.
2. Autorregulación de los propios operadores a la hora de
dar cobertura mediática sobre el fenómeno migratorio
porque sus acciones repercuten en la configuración de valores
y pautas de conducta en los individuos.
3. Los operadores audiovisuales tienen la responsabilidad social
de utilizar estos medios con fines integradores en una sociedad
diversa que, en gran medida, se forma una opinión positiva
o negativa hacia sus conciudadanos a partir de la línea editorial
que cada operador difunda. La gestión de la información
sobre los ciudadanos extranjeros residentes en nuestro país
no debe responder a manipulaciones interesadas de ningún
tipo.
4. Es preciso evitar la magnificación y no hablar de una
única inmigración. No generalizar: cada proceso migratorio
tiene sus peculiaridades y por ello resulta imprescindible contextualizar
la información.. En todo momento se habla de personas en
situaciones y circunstancias diferentes que deben ser presentadas
adecuadamente.
5. Los operadores deben favorecer la especialización y formación
permanente de sus periodistas con el objetivo de evitar terminología
basada en estereotipos y un lenguaje discriminatorio.
6. Es necesario crear formatos audiovisuales nuevos que respondan
a los intereses de una sociedad en diálogo intercultural
que, por su nueva composición, reclama otros puntos de vista.
7. Acudir a fuentes solventes y especializadas en temas relacionados
con el fenómeno migratorio y procurar ofrecer también
la otra cara de la moneda en caso de tratarse de una información
de carácter negativo. Contrastar siempre todas las noticias
y hacer el esfuerzo de informar para comprender y no para juzgar..
Igualmente, contar con fuentes provenientes de diferentes culturas
con capacidad para comunicar y facilitar la comprensión del
telespectador. El Consejo Audiovisual de Andalucía hace también
suyas las reflexiones y recomendaciones que suelen presidir la buena
práctica de los profesionales de la información:
1. Asumir el código deontológico del medio en el que
se trabaje, en el caso de tenerlo, o informarse de las reflexiones
ajenas ya existentes sobre el tratamiento informativo de la inmigración.
2. En todo caso, cuidar muy especialmente la imagen de los menores
inmigrantes, sujetos del mismo respeto debido a toda la infancia
y la juventud.
3. Diversificar las fuentes y contar con los propios extranjeros
protagonistas de la información como testimonios válidos,
además de los expertos y especialistas necesarios, o las
fuentes oficiales. Contrastar siempre las informaciones.
4. Contextualizar siempre la información y los datos sobre
el número de inmigrantes, por ejemplo, para evitar confusiones
o generalizaciones que dan lugar a interpretaciones erróneas
y actitudes negativas.
5. Evitar las asociaciones de ideas o conceptos no comprobados como,
por ejemplo, ilegalidad y delincuencia. Rigurosidad en los contenidos.
6. Informar y no juzgar en la elaboración de las informaciones.
7. Potenciar las informaciones en positivo y huir del sensacionalismo.
8. Cuidar el lenguaje y la terminología.. Evitar las simplificaciones,
metáforas o frases hechas que responden a tópicos
y estereotipos. No usar expresiones como ilegales o
sin papeles referidas a los extranjeros no comunitarios
que no tienen regularizada su situación administrativa, porque
un ser humano no puede ser ilegal.
9. Sólo se debe citar la raza, etnia, origen o nacionalidad
cuando ello sea imprescindible para completar la información,
o cuando el dato aporte información necesaria y no suponga
discriminación, como se expresa en código deontológico
de la FAPE.
10. No relacionar inmigración con ninguna confesión
religiosa de forma gratuita si la noticia no resuelve una vinculación
justificada.
11. En los delitos, no aportar información que no sea relevante,
ni destacar la nacionalidad del detenido si este dato no resulta
de interés informativo.
12. Respetar la intimidad y la privacidad de las personas que se
ven involucradas en las noticias.
13. Informarse de qué códigos rigen en otras culturas
a la hora de tratar ciertos temas que pueden ser problemáticos
o conflictivos.
14. Evitar el uso de imágenes de archivo que no estén
debidamente contextualizadas y que contribuyan a la fijación
de estereotipos o situaciones sociales superadas.
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