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Manu
Leguineche
Ser periodista es amar. Un periodista quiere a la gente, comprende
sus miserias, alaba sus heroicidades y cuenta lo más
ligeramente posible- sus equivocaciones. Creo que un periodista
perdona más fácilmente al ser humano porque ha aprendido
a comprenderlo desde el corazón.
Recuerdo cuando yo quería ser periodista, mis hermanos me
miraban con extrañeza. ¿Para qué contar historias
que se acaban? Eran sinceros. Todos nos hemos acostumbrado a la
permanencia. Un libro queda, un periódico se hace viejo cada
día y, sin embargo, para cada día contamos nuevas
historias, nuevas y continuas sorpresas con el protagonismo de 24
horas.
Mi respeto y cariño para ti, para ti que nos hablaste de
la guerra, de los países que no conocíamos y del dolor
y alegría que no pudimos intuir por la lejanía. Gracias
por los sueños que pudimos vivir leyendo tus crónicas
y gracias también porque supiste escribir sin pensar que
cada palabra cimentaba el principio de la inmortalidad del periodismo.
Una historia cotidiana que hoy hasta puede escribirse en el aire.
Carmen Torres Ripa
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